En la reunión del generoso de Ahlul-Beit, Imam Hasan Moytaba (la paz sea con él) con motivo de su nacimiento
viernes , 05/08/2020 - 18:42
امام-حسن-مجتبی
Estamos a la mitad de Ramadán del año tercero de la hégira lunar. Los ángeles se mueven en el cielo de Medina. El profeta de Dios está esperando el nacimiento de su primer nieto. El primer fruto del matrimonio de Fátima (saludos sea para ella) y Ali (la paz sea con él). Por fin, ha terminado la espera y un aroma de jazmín llena la pequeña casa de Fátima y Ali. Un hijo. Lo colocan sobre una tela verde y lo llevan ante el profeta. Él abraza al bebé con toda ternura y, tras decirle el Azan en la oreja derecha y hacer lo mismo en la oreja izquierda, le llamo Hasan. Hasan que significa bueno y agradable era el nombre más apropiado para el hijo de Fátima.
Felicitamos el nacimiento bondadoso del Imam Hasan (la paz sea con él), generoso de la familia de profeta y quien revivió la tradición de Mohamad Mustafá (saludos sean para él y sus descendientes). Los seguidores aseguraron que nadie era más parecido que el Profeta en apariencia, comportamiento y modales. Onse Ibne Malik en una descripción sobre el Imam Hasan dijo: “su rostro era blanco y sonrosado. De negro y grandes ojos, sus mejillas eran aplanadas y llevaba barba regularmente. Tenía anchos hombros y grandes huesos. Su rostro era brillante como la luna y su pelo, rizado. No era alto ni bajo pero sí elegante y uno de los más apuestos de su tiempo”.

El Imam Hasan fue muy popular entre la gente y todos lo respetaban. Una de las muestras del interés del pueblo hacia el hazrat Hasan se notaba cuando delante de las casas se extendían alfombran al paso de aquel Hazrat cuando se dirigía a resolver los problemas del pueblo. Cada persona que pasaba esperaba oír las palabras del Imam y ver su rostro que recordaba al de su abuelo. La multitud era tan grande que a veces era difícil moverse. Por lo tanto, el Imam Hasan se levantaba y abandonaba el recinto donde se dispersaban las audiencias y se abría paso. Aquel Hazrat con seriedad resolvía los problemas del pueblo y parecía que no había acto más importante que eso. Él en su declaración ante el alivio de la gente y dice: he oído de mi padre que el profeta del Islam había dicho que la persona que trata de resolver los problemas de sus hermanos religiosos es como si adorara a Dios durante 9 mil años, mientras los días son de ayuno y las noches de adoración. El gran profeta del Islam siempre recordaba al Imam Hasan y al Imam Husein (la paz sea con él) con grandeza y solía decir: Quien ama a Hasan y a Husain, me ha amado y quienes los dañan, me han dañado. El Profeta (La paz sea con él) también solía decir: Hasan y Husain son los señores de los jóvenes del paraíso. El profeta siempre decía a Fátima: llama a mis dos hijos queridos. Y, cuando sus nietos se acercaban, les abrazaba y les besaba. Sin embargo, esta conducta respetable y cariñosa del profeta indica que el último Enviado de Dios quería presentar más que nunca la personalidad elevada de estos dos grandes imames a la nación musulmana. El Imam Hasan tenía una personalidad elevada, celestial, ética y generosa. El trato del Imam Hasan (p) con la gente en general, incluso con sus enemigos, era muy agradable y respetuoso. La amabilidad y la generosidad del Imam fueron reconocidas por todos. A continuación escucharemos un ejemplo de la generosidad, el perdón y la compasión de este Imam. Una vez, el hazrat Hasan iba a caballo, cuando vio a un hombre. Aquel hombre sirio insultó al Imam que se limitó a escuchar los improperios. Cuando el hombre acabó de lanzar sus insultos, aquel Hazrat le saludó con una sonrisa y le dijo: Sheij, creo que eres raro y probablemente estás equivocado... si tienes hambre te alimentaré y si estás desnudo te daré vestido. Si necesitas algo te lo daré y si eres un expulsado, te refugiaré, si vienes a mi casa, te recibiré como el mejor de los invitados hasta que quieras abandonarme, porque tengo una casa grande y estoy listo para servirte. Cuando el hombre sirio escuchó las palabras del Imam, lloró y dijo: doy testimonio que eres el califa de la tierra y Dios sabe mejor quien merece la misión de dirigir el califato. Antes de encontrarme contigo, tu padre y tú fueron mis peores enemigos, pero, ahora en mi opinión, son los más queridos creyentes de Dios. Aquella persona en Medina fue invitado de Imam Hasan y se convertí uno de los fieles de la familia del profeta. Su paciencia era famosa ante todos y el refrán sobre “la paciencia Hasaní” se desprende del Imam Hasan.
El nieto de profeta del Islam e hijo de Ali, como su padre y abuelo, respectivamente, fue muy cuidadoso y reglamentario en cuanto a adorar a Dios omnipotente. Cuando llegaba el tiempo del rezo, el color de su rostro tenía un brillo especial y su cuerpo temblaba, en un estado que manifestaba estar bajo la gloria de Dios y sintiendo la presencia del Señor. En cada momento mencionaba a Dios, todopoderoso. Se ha narrado que jamás no decepciona a ningún pobre y siempre se esforzaba para resolver los problemas de los desvalidos. Cuando preguntaban a este Imam por qué no rechazaba a ningún pobre, él respondió así: “Yo necesito la ayuda de Dios y deseo sus bendiciones. Me avergonzaría necesitar ayuda y rechazar a un pobre. Dios me prometió entregarme sus bendiciones, yo por mi parte siempre le prometí atender a la gente y recordarles las bendiciones de Dios a ellos.

La vida de los hombres de Dios siempre es llena de sucesos y la vida brillante del Imam Hasan también fue así. Aunque el Imam Hasan no vivió más que 48 años, en este corto periodo siempre estaba luchando contra los extremistas. Después del martirio de su padre, el Hazrat Ali, el Imam Hasan observando la traición de los fieles y la falta de preparación del terreno para enfrentar a Muawiyeh, consideró bueno para la nación y la continuidad del Islam abstenerse de luchar contra Muawiyeh y aceptó el acuerdo de paz de Muawiyeh. Efectivamente, el pacto de paz libró a los musulmanes de ser invadidos por extranjeros y se salvaron de males al evitar una guerra. El Líder Supremo de la Revolución Islámica, ayatolá Seyed Ali Jamenei, al describir las circunstancias que le tocaron vivir al Imam Hasan, dijo: “El periodo difícil de cada revolución es aquel periodo en el que se mezcla el bien y el mal… la hipocresía durante el periodo del Imam Hasan fue peor que durante el periodo del Hazrat Ali”.
El Imam Hasan sabía que si luchaba con el puñado de amigos y compañeros que lo seguían iban a morir todos, eran muchas las desviaciones morales que reinaban en la comunidad islámica, por eso no iba a permitir entregar su sangre. La propaganda, el dinero y las astucias de Muawiyeh abarcaba todo y, transcurridos uno o dos años, la gente diría que el Imam Hasan había soportado inútilmente una lucha contra Muawiyeh. Así que, con todas sus dificultades prefirió no ser mártir porque sabía que su sangre se derramaría en vano. Por eso, una de las grandes particularidades del Imam Hasan es su meditación y sabiduría. El profeta del Islam, sobre las grandes características del Imam Hasan (p), nombra su conocimiento y sabiduría. Al respecto, dijo: si la sabiduría tiene que encarnarse en alguna persona, es en Hasan ibne Ali.
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